Sin saber ni cómo ni por qué, se despertó en un lugar que no
conocía y rodeado de gente.
Sentía un gran dolor de cabeza y los músculos entumecidos.
Tenía mucho frío y apenas llevaba más que unas ropas viejas, sucias y rotas.
Se intentó levantar, pero estaba extremadamente débil,
levantó la vista y vio a aquel hombre a quien había dado 50 céntimos. No
comprendía nada.
Se encontraba en lo que parecía un taller mecánico, si bien
no parecía estar siendo usado como tal. Lo primero que pudo ver fue a este
hombre, pero no estaba sólo, a su alrededor estaban una alta joven de ojos
azules y aproximadamente 30 años, por otro lado, un chico de unos 16 años
también rubio y de ojos azules, más al fondo, se encontraba un hombre con un
gesto bastante serio, de unos 40 años de edad, ceño fruncido y cuerpo robusto,
y justo detrás, una joven de 20 años, de tez oscura y ojos verdes.
- ¿Quién… quienes sois? ¿Qué hago yo aquí? Tú…
- Sí, yo soy a quien le diste la limosna, creíamos que no
despertarías nunca.
- Pero…
- No sé cómo explicarte esto, es más, realmente no tiene
explicación…
- Mierda, ¿Quiénes sois? ¿Qué me habéis hecho cabrones?
Desde el fondo del taller contestó el hombre de 40 años:
- Míralo, cargamos con él, y esa es su forma de agradecerlo.
- Pero que coño…
- Mira chico, no estamos para tonterías, asíque primero preséntate,
y luego te damos las explicaciones.
Dirigiéndose a él, la chica de 30 años replicó:
- Juan Carlos… el chico no sabe nada, no seas tan duro con
él, que estará perdido el pobre… (Se volvió a Javi con una amable sonrisa)…
¡Hola! Me llamo Julia, tengo 32 años y hasta hace unos meses era… bueno, eso es
lo de menos, ahora soy delegada de la sección de diplomacia del Grupo Armado
Popular: G.A.P. Mi nombre en clave es Ate…
Interrumpiéndola el chico de 16 años apuntilló:
-Y de hecho, no tendrías que haber dicho el nombre de Julia…
¡Hola chaval! Yo soy Crono, bueno, ese es mi nombre en clave, el de verdad…
bueno, mejor no lo digo…
Nuevamente, el hombre de 40 años comenzó a hablar:
- Aquí yo soy el que mando, asíque más te vale portarte bien
chico… Mi nombre es Teseo, y el de la chica que tienes detrás es Rea…
Rápidamente, la chica contestó:
- Sé presentarme sola, ¿sabes?, ¡Hola! Me llamo Rea,
encantada de conocerte, no nos des muchos problemas.
Finalmente el hombre de la limosna habló:
- Rea te ha estado cuidando mucho, es nuestra enfermera
–dijo mientras esbozaba una sonrisa- Yo soy Pan, y tu… bueno… a ti ya te
buscaremos un nombre en clave… ¿Cómo te llamas?
Javier estaba muy confuso, no entendía absolutamente nada, y
con una voz resquebrajada contestó:
- Me llamo Javier…Estoy… ¿Estoy secuestrado?
Javier tenía los ojos desencajados, no se podía creer
aquello, quizás era un sueño, sin embargo, se calmó tras lo que sucedió justo
después de su pregunta… Reían.
Los cinco, Ate, Crono, Teseo, Rea y Pan, tenían la cara
desencajada de la risa.
Fue Crono quien contestó más seriamente:
- No chaval, no somos secuestradores, no te vamos a retener
para que permanezcas con nosotros, pero sí que te lo recomendamos, al menos por
el momento…
Teseo continuó:
- Tu chico… ¿a que te dedicabas?
- Pues yo estaba estudiando…
- ¿Y que estudiabas?
- Pues estudio Derecho…
- Vaya… eso no nos servirá de mucho…
Javier, ya cabreado replicó:
- ¿Alguien me va a pasar que coño pasa aquí?
Rea le sujetó por la espalda y le dijo:
-Tranquilo, relájate, vivirás más.
Pan tomó la iniciativa y por fin empezó a aclararle las
cosas:
- Verás… ¿Qué me dirías si toda tu vida, todas las cosas en
las que creías, todas las normas del mundo, desaparecieran?
- ¿Qué quieres decir?
- Pues creo que no hace falta explicarlo mucho… ahora, el
mundo, es distinto, las normas no existen y… tan sólo sobrevivimos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario