jueves, 14 de junio de 2012

Sonrisa.


Poco duró la cara desencajada de Javi, los pocos segundos que tardó Ate en sonreír. Lo tranquilizó, y le pidió a Pan a que se refería con lo que había dicho:



- Pues veras chico… lo que haya pasado o no es poco importante, y es mucho mejor que no lo sepas ¿vale? Ahora sólo tienes que mirar para adelante… mira, poco después de que me dieses aquella limosna, ocurrió aquello, y te encontré a unos 10 minutos andando, no pude evitar recogerte, eras joven, parecías buena persona… y bueno, en fin… eras el único que estaba vivo…

-¿Cómo… cómo que el único vivo?

- Sí, ha muerto mucha gente… lo que no sé es cómo te has salvado...

- Joder… Mierda… No entiendo nada, ¿Qué clase de broma es esta? Y que tontería es eso de Grupo Armado… G.A.P…



En ese momento intentó hablar Teseo, sin embargo, Ate se le adelantó:

- Bueno, lo del nombre es cosa mía, aunque aún no es nada definitivo…



Ahora sí, Teseo continuó:

- Somos un grupo, creo que eso es lo único que tenemos claro… lo del nombre es una tontería, no necesitamos un nombre, necesitamos un líder, y ese soy yo, así que chico, aquí me haces caso, o no vives más.



Crono intervino:

- Joder Teseo, siempre estas igual, vas a espantar al chaval… Mira, el mundo, al menos el que nosotros conocemos, esta dividido en grupitos, si no estas en uno… bueno, realmente puedes no estarlo, pero yo no lo aconsejaría… el caso es que estamos en grupos para sobrevivir… ya sabes, conseguir comida y… poco más.



Rea completó:

- Y nosotros somos uno de esos grupos y te hemos estado cuidando, has sido una carga, pero esperamos que ahora nos haya servido para algo y seamos uno más, pero antes… tenemos que encontrarte un apodo…



Javi no lo pudo soportar más, la confusión, el no entender nada, encontrarse entre aquella gente extraña, que decían cosas que no comprendía… sin más, rompió a llorar.

Despertó.


Sin saber ni cómo ni por qué, se despertó en un lugar que no conocía y rodeado de gente.

Sentía un gran dolor de cabeza y los músculos entumecidos. Tenía mucho frío y apenas llevaba más que unas ropas viejas, sucias y rotas.



Se intentó levantar, pero estaba extremadamente débil, levantó la vista y vio a aquel hombre a quien había dado 50 céntimos. No comprendía nada.



Se encontraba en lo que parecía un taller mecánico, si bien no parecía estar siendo usado como tal. Lo primero que pudo ver fue a este hombre, pero no estaba sólo, a su alrededor estaban una alta joven de ojos azules y aproximadamente 30 años, por otro lado, un chico de unos 16 años también rubio y de ojos azules, más al fondo, se encontraba un hombre con un gesto bastante serio, de unos 40 años de edad, ceño fruncido y cuerpo robusto, y justo detrás, una joven de 20 años, de tez oscura y ojos verdes.



- ¿Quién… quienes sois? ¿Qué hago yo aquí? Tú…

- Sí, yo soy a quien le diste la limosna, creíamos que no despertarías nunca.

- Pero…

- No sé cómo explicarte esto, es más, realmente no tiene explicación…

- Mierda, ¿Quiénes sois? ¿Qué me habéis hecho cabrones?



Desde el fondo del taller contestó el hombre de 40 años:

- Míralo, cargamos con él, y esa es su forma de agradecerlo.

- Pero que coño…

- Mira chico, no estamos para tonterías, asíque primero preséntate, y luego te damos las explicaciones.



Dirigiéndose a él, la chica de 30 años replicó:

- Juan Carlos… el chico no sabe nada, no seas tan duro con él, que estará perdido el pobre… (Se volvió a Javi con una amable sonrisa)… ¡Hola! Me llamo Julia, tengo 32 años y hasta hace unos meses era… bueno, eso es lo de menos, ahora soy delegada de la sección de diplomacia del Grupo Armado Popular: G.A.P. Mi nombre en clave es Ate…



Interrumpiéndola el chico de 16 años apuntilló:

-Y de hecho, no tendrías que haber dicho el nombre de Julia… ¡Hola chaval! Yo soy Crono, bueno, ese es mi nombre en clave, el de verdad… bueno, mejor no lo digo…



Nuevamente, el hombre de 40 años comenzó a hablar:

- Aquí yo soy el que mando, asíque más te vale portarte bien chico… Mi nombre es Teseo, y el de la chica que tienes detrás es Rea…



Rápidamente, la chica contestó:

- Sé presentarme sola, ¿sabes?, ¡Hola! Me llamo Rea, encantada de conocerte, no nos des muchos problemas.



Finalmente el hombre de la limosna habló:

- Rea te ha estado cuidando mucho, es nuestra enfermera –dijo mientras esbozaba una sonrisa- Yo soy Pan, y tu… bueno… a ti ya te buscaremos un nombre en clave… ¿Cómo te llamas?



Javier estaba muy confuso, no entendía absolutamente nada, y con una voz resquebrajada contestó:

- Me llamo Javier…Estoy… ¿Estoy secuestrado?



Javier tenía los ojos desencajados, no se podía creer aquello, quizás era un sueño, sin embargo, se calmó tras lo que sucedió justo después de su pregunta… Reían.



Los cinco, Ate, Crono, Teseo, Rea y Pan, tenían la cara desencajada de la risa.



Fue Crono quien contestó más seriamente:

- No chaval, no somos secuestradores, no te vamos a retener para que permanezcas con nosotros, pero sí que te lo recomendamos, al menos por el momento…



Teseo continuó:

- Tu chico… ¿a que te dedicabas?

- Pues yo estaba estudiando…

- ¿Y que estudiabas?

- Pues estudio Derecho…

- Vaya… eso no nos servirá de mucho…



Javier, ya cabreado replicó:

- ¿Alguien me va a pasar que coño pasa aquí?



Rea le sujetó por la espalda y le dijo:

-Tranquilo, relájate, vivirás más.



Pan tomó la iniciativa y por fin empezó a aclararle las cosas:

- Verás… ¿Qué me dirías si toda tu vida, todas las cosas en las que creías, todas las normas del mundo, desaparecieran?

- ¿Qué quieres decir?

- Pues creo que no hace falta explicarlo mucho… ahora, el mundo, es distinto, las normas no existen y… tan sólo sobrevivimos.




Cuatro de Febrero


Era un 4 de Febrero, y el frío invernal aún pegaba sus últimos coletazos, cuando él salió de su casa para no volver nunca más.



Nuestro chico se llama Javier, Javi para los más allegados, tenía 21 años recién estrenados y se encontraba en su tercer y último año de carrera...



Todo estaba tranquilo, y nada parecía presagiar que iba a ocurrir nada fuera de lo común aquel día, pero el destino se encaprichó de aquel chico joven, de baja estatura y de aspecto desaliñado. Fue salir de casa, y encontrarse a quien hacia años que no veía, su antigua novia del instituto. Apenas se miraron de reojo, se reconocieron, pero no se saludaron, después de tanto tiempo, puede que no tuviese mucho sentido…



Siguió su camino hacia el supermercado, 15 minutos andando que se le hacían eternos cada día.



El supermercado estaba situado justo enfrente de la estación de tren y, aunque era de reciente construcción, ya había causado furor por la zona y las colas en las cajas eran más grandes de lo habitual. Javi nunca había entendido esto, tenía los mismos productos que las demás tiendas de la zona, los mismos precios, y la misma distribución de los productos… sería imposible distinguirlo de cualquier otro, sin embargo, estaba siempre a rebosar, mientras los demás tenían la misma y escasa clientela de siempre desde que abrió el nuevo.



Caminando por la acera, alguien le llamó la atención desde atrás, un hombre de unos 45 años y de extraño aspecto le pidió 20 céntimos para comprar leche, Javi, que siempre había sido bastante generoso, no sólo le dio los 20 céntimos, si no que le dio 50.



Realmente, no creía que aquél hombre fuese a comprar leche, por su aspecto, quizás era más probable que fuese a comprar un cartón de vino.



Pronto lo iba a comprobar, ya dentro del supermercado puedo ver a ese hombre comprando leche, se sorprendió aún más cuando vio que el hombre no iba sólo, si no que llevaba consigo a un octogenario de un aspecto aún más desaliñado. Se cruzó con el hombre y su acompañante, pero no le saludo, quizás por la propia vergüenza de haber tenido que pedir el dinero.



Lechuga, Tomates, Naranja, Refresco, Jamón y algunos congelados, tras cogerlo todo, se fue directo a la caja y pagó. Salió del supermercado, y de nuevo 15 minutos de vuelta a casa.



O al menos eso esperaba, seguir la rutina de cada día, sin embargo, aquel día era especial, era quizás, el primer día de su nueva vida.